Brasil jugó ante un equipo que planteó 5 defensores, 4 volantes y un enganche/delantero. Con ese panorama era difícil entrar en el primer tiempo porque a Robinho no se la devolvían limpia, Maicon pasaba y pasaba pero no lo veían, Kaká estaba desconectado, Michel Bastos estaba contenido y Luis Fabiano sólo juntaba centrales. La verdeamarela no generaba serias situaciones de gol y Corea se las arreglaba con su número 9 (Jong Tae Se) para complicar a un Lúcio que sabe mucho con la pelota aunque muestra vicios de principiante para marcar en el mano a mano con campo para recorrer.
Dunga no hizo cambios en el segundo tiempo y sobraba uno de los volantes para la contención -Gilberto Silva y Felipe Melo-. Entonces fue cuando (como de costumbre) apareció el peso de las individualidades, que no son tan pesadas como mundiales anteriores: luego de una linda jugada en equipo Elano esperó a Maicon que metió un golazo desde la raya.
El partido se abrió para los penta: Bastos se acomodó en la cancha para pasar varias veces al ataque con criterio para centrar, para patear y también para regalarnos chiches a los que disfrutamos de caños y tacos. Robinho mantuvo el nivel y junto a un Kaká un poco más activo dejaron varias veces mano a mano a Luis Fabiano que siempre picó en off-side y debe haber tenido no menos de 5 posiciones adelantadas en el segundo tiempo
Unos minutos después Robinho coronó su actuación con un pase entre líneas exquisito desde la izquierda a la derecha para que Elano corriera en diagonal y la acomodara junto al palo.
Así Brasil lo liquidaba. Sobre el final Ji Yun Nam (8) marcó un lindo gol tras errore de Lúcio para que los coreanos se fueran "contentos".
Brasil ganó con algunos lindos lujos de sus players y mostró en sus laterales y Robinho interesantes armas para pelear el hexa. Como todos (salvo Alemania) muestra deficiencias en el juego colectivo.
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